live music shows
La música es el lenguaje universal de la emoción
Festival de Viña del Mar
Participar en el equipo de dirección del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar significó ser parte del espectáculo televisivo más emblemático de Latinoamérica, transmitido a más de 190 millones de personas en todo el mundo. Una locura.
Fue mi escuela, donde aprendí bajo la dirección de Alex Hernández, con una suma total de 50 conciertos de artistas.
Como asistente de dirección, coordiné equipos creativos y técnicos, más de 20 áreas que se reúnen en un engranaje de precisión, donde cada entrada, cada cámara y movimiento debía fluir sin margen de error. Trabajar bajo la intensidad del directo, con artistas internacionales, comediantes y un público de más de 15.000 personas por noche, exige visión, ritmo y adaptación constante.
Fue vivir la adrenalina de orquestar un espectáculo global —donde cada segundo cuenta y cada decisión contribuye a mantener vivo el espíritu de Viña: una celebración universal de la música y el talento.
Los Bunkers
El regreso de la banda de rock chilena,
tras 12 años de larga espera
Crear y trabajar para el momento del regreso de la banda Los Bunkers en Chile implicó un nuevo desafío que tomamos entre cuatro cabezas mujeres y lo mejor, amigas: Camila Grandi, Yanina Molina, Belén Maturana y yo.
La dirección de CCTV de los conciertos en vivo junto a la la dirección cinematográfica que se entrelazan en un mismo evento para lograr un material inédito.
Tuvimos la posibilidad de formar a un equipo de más de 50 personas, donde cada uno fue elegido con delicadeza para llevar la emoción a las pantallas del vivo y un registro para la banda.
Teletón, una tradición de 27 horas al aire
Hace más de 45 años Don Francisco creó la primera “Teletón” una transmisión ininterrumpida que tenía como objetivo recaudar dinero para la rehabilitación de más de 32.000 niños y jóvenes.
Formar parte del equipo de dirección del cierre de la Teletón Chile significa ser parte de la cabeza de una producción televisiva que une a todo un país durante 27 horas ininterrumpidas. Desde el Estadio Nacional con un share, frente a 50.000 personas en vivo y millones de espectadores desde sus hogares, la emoción se transforma en energía colectiva, en un acto de unidad que trasciende la pantalla.
Como asistente de dirección, mi rol fue coordinar equipos multiculturales de artistas, managers y técnicos, anticipar cada movimiento y resolver desafíos creativos en tiempo real. Con escasos días de preparación, planificamos cada ensayo, cada transición, cada artista, para que la magia sucediera con precisión. Fue orquestar, en una sola noche, el pulso de un país unido por una causa: convertir el entretenimiento en esperanza.